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Recortador de imágenes online
Recorta cualquier foto directamente en tu navegador: dibuja el área, elige la proporción y el formato de salida, sin subir el archivo a ningún servidor.
¿Qué es un recortador de imágenes?
Cortar una foto significa quedarte solo con la parte que te interesa: encuadrar mejor una imagen de producto, quitar un borde sobrante, adaptar una foto a un formato cuadrado para redes sociales o preparar una miniatura para una web.
Este recortador funciona directamente en tu navegador: sueltas la imagen, dibujas la selección con el ratón y descargas el resultado. El archivo no se sube a ningún servidor en ningún momento, así que puedes recortar fotos con información sensible sin preocuparte por dónde acaban.
Cómo recortar una imagen
- Sube tu imagen. Arrastra un archivo JPEG, PNG o WebP sobre la página, o haz clic para elegirlo desde tu equipo.
- Dibuja y ajusta la selección. Arrastra sobre la vista previa para marcar el área que quieres conservar, muévela arrastrando dentro de ella, elige una proporción fija (1:1, 4:3, 3:2, 16:9) o afina X, Y, ancho y alto con las casillas numéricas.
- Elige el formato y descarga. Selecciona JPEG, PNG o WebP, ajusta la calidad si el formato lo permite y pulsa «Descargar recorte» para guardar el resultado en tu dispositivo.
Qué cambia y qué no al recortar
Recortar es, geométricamente, una operación exacta: los píxeles que conservas son exactamente los originales, a su resolución original. Un recorte nunca escala la imagen ni pierde nitidez por sí mismo.
Lo que sí tiene un coste es volver a guardar el archivo. Si exportas en JPEG, el navegador decodifica la imagen y la vuelve a comprimir, así que el resultado pierde algo de calidad aunque el recorte en sí sea perfecto: una herramienta de línea de comandos puede recortar un JPEG reordenando sus bloques sin tocar un solo píxel, pero un lienzo de navegador no tiene esa opción, y preferimos decírtelo antes de que lo descubras tú. Si exportas en PNG, no se pierde nada, porque ese formato no tiene compresión con pérdida.
Al volver a guardar también se descartan todos los metadatos: EXIF, coordenadas GPS, modelo de cámara, fecha. Es una pérdida real si querías conservar esos datos, y una ganancia real de privacidad si no: la foto recortada ya no lleva la ubicación donde se tomó. Eso sí, antes de recortar el navegador ya ha aplicado la orientación EXIF al decodificar la imagen, así que una foto de móvil que se ve derecha en la galería sigue derecha aquí.
La selección nunca sale de los límites de la imagen ni baja de un píxel: si arrastras más allá del borde, lo que se recorta es el movimiento del puntero, no el rectángulo, así que la esquina desde la que empezaste se queda donde la dejaste. Y una proporción fija se ajusta, no se fuerza: pedir 16:9 en una foto alta y estrecha te da el rectángulo 16:9 más ancho que cabe en esa imagen, y las casillas numéricas siempre muestran lo que realmente ha salido.
Qué proporción elegir
Libre te deja dibujar cualquier rectángulo, ideal cuando solo quieres eliminar un borde o un elemento concreto de la foto. 1:1 es el cuadrado que piden la mayoría de fotos de perfil y las publicaciones cuadradas en redes sociales.
4:3 y 3:2 son las proporciones clásicas de foto impresa y de muchas cámaras y móviles, útiles para centrar un sujeto sin recortar de más. 16:9 es el formato panorámico habitual en vídeo y en miniaturas.
Ninguna proporción es obligatoria: si tu imagen no encaja exactamente, el recortador ajusta el rectángulo al mayor tamaño posible con esa proporción, y puedes retocar los números a mano después.
¿Por qué es gratis?
Porque no necesita servidor. Todo el trabajo —decodificar la imagen, dibujar la selección, recortar y volver a codificar— lo hace tu propio navegador con funciones que ya trae integradas. No hay archivos que subir ni que almacenar, así que no hay coste que cubrir con una cuenta, un límite diario o una marca de agua.