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Redimensionar imagen: cambia el tamaño y el peso en el navegador
Cambia el ancho, el alto o el peso de tu foto sin que salga de tu pestaña, y descárgala lista para lo que la necesites.
Qué es un redimensionador de imágenes
Un redimensionador de imágenes cambia el ancho y el alto de una foto y, de paso, vuelve a comprimirla para que pese menos. Esta herramienta hace exactamente eso —redimensionar una imagen en JPEG, PNG o WebP hasta el tamaño que necesites— pero con una diferencia que se nota desde el primer clic: el archivo nunca sale de tu pestaña. No hay un botón de subir escondido en algún sitio ni una llamada de red que registrar; el navegador lee el archivo, lo decodifica, lo redibuja al tamaño nuevo y lo vuelve a guardar, todo en la memoria de tu propio equipo.
Eso importa porque la mayoría de los «redimensionadores online» que encuentras buscando lo mismo que tú funcionan al revés: tu foto viaja a un servidor, se procesa allí y vuelve. Puede que borren el archivo enseguida, puede que no; tú no tienes forma de comprobarlo, así que toca fiarte de una política de privacidad que probablemente no has leído. Aquí no hace falta fiarse de nada: abre las herramientas de desarrollador de tu navegador, mira la pestaña de red mientras redimensionas una imagen, y comprueba que no sale ninguna petición.
Cómo se usa
- Carga tu imagen. Arrastra el archivo a la zona de la parte superior o haz clic para elegirlo desde tu equipo. En cuanto se lee, aparece una vista previa junto con las dimensiones, el peso y el formato del original.
- Elige el modo, el tamaño y el formato. Selecciona si quieres fijar el ancho, el alto, un porcentaje o un tamaño exacto, y rellena el campo correspondiente. En tamaño exacto, la casilla de mantener la proporción evita que la imagen salga deformada. Luego elige entre JPEG, PNG o WebP y, si no es PNG, ajusta la calidad con el deslizador.
- Revisa el resultado y descárgalo. Las nuevas dimensiones, el nuevo peso y el porcentaje de reducción se actualizan al momento. Pulsa Descargar para guardar el archivo con su nombre ya adaptado al tamaño nuevo, o carga otra imagen para repetir el proceso.
Qué le pasa al archivo por dentro
Redimensionar no es solo cambiar números: la imagen se vuelve a codificar de cero, y eso borra todos los metadatos por el camino. Un canvas del navegador solo guarda píxeles, así que la salida no lleva bloque EXIF: ni coordenadas GPS, ni modelo de cámara, ni velocidad de obturación, ni perfil de color ICC. Para una foto que vas a subir a redes o a una web, perder las coordenadas GPS es justo lo que quieres — información que no tiene por qué acompañar la imagen. Si en cambio estabas archivando el original tal cual, esa misma pérdida es real y conviene saberlo antes de sobrescribir nada.
La orientación se trata aparte y a propósito. Muchas fotos de móvil guardan los píxeles tumbados de lado junto con una etiqueta EXIF que le dice al visor «gira esto 90 grados» antes de mostrarla. Si un redimensionador decodifica la imagen sin aplicar esa etiqueta, el resultado sale girado — es el fallo típico de las herramientas construidas sobre un canvas que no cuidan este detalle. Aquí el navegador aplica la orientación al decodificar, así que lo que ves en la vista previa es exactamente lo que se descarga. Y hay una trampa simétrica a la salida: el JPEG no tiene canal alfa, así que guardar un PNG transparente como JPEG pintaría de negro las zonas transparentes; esta herramienta rellena el lienzo de blanco antes de dibujar.
En cuanto al formato: se puede guardar en JPEG, PNG o WebP. HEIC, AVIF o GIF a menudo se pueden leer como entrada, pero hay que exportarlos a uno de esos tres, y un GIF animado pierde la animación porque solo se dibuja su primer fotograma. Ten en cuenta también que recomprimir puede engordar el archivo en vez de reducirlo, y esta herramienta no lo esconde: si el resultado pesa más que el original, lo verás como un número negativo en la reducción. Suele pasar al guardar un JPEG que ya venía comprimido con calidad alta, porque se codifica de nuevo a partir de los píxeles decodificados, sin memoria de las decisiones que tomó la compresión anterior — y cada vuelta por JPEG pierde un poco más de detalle, incluso a calidad 100, así que conviene partir siempre del original y no de una copia de una copia.
Precisión, límites y algo de memoria
La proporción se mantiene con bastante fidelidad. Sobre 14.820 redimensionados medidos, cuando el lado corto queda en 50 píxeles o más, la mayor desviación registrada fue del 0,987% — un caso de 1013x341 llevado a 150x50. En los casos normales el redondeo ni se nota: una imagen de 1920x1080 llevada a 800 de ancho sale exactamente en 800x450, y una de 1000x667 llevada a 800 de ancho sale en 800x534, porque 533,6 tiene que redondearse a algún lado.
Por debajo de unos 50 píxeles esa precisión se rompe, y conviene decirlo sin adornos: ya no quedan píxeles fraccionarios donde redondear. Pedir 2904x23 a 64 de ancho da 64x1, porque la altura real que le corresponde es 0,51 píxeles — y la herramienta siempre entrega al menos un píxel por lado, porque una imagen de alto cero no es un redimensionado, es un archivo vacío. Por otro lado, ampliar viene desactivado de fábrica: agrandar una imagen añade píxeles pero no añade detalle que no estaba, así que una foto de 400x300 a la que le pidas 4000 de ancho se queda en 400x300 hasta que marques tú la casilla de permitir ampliar.
Hay también un techo de salida de 16.777.216 píxeles, que equivale a 4096x4096: pedir algo más grande se escala en proporción hasta encajar dentro de ese límite, y la herramienta avisa cuando ocurre — una imagen de 8000x8000, por ejemplo, sale en 4096x4096, y una de 20000x1000 sale en 18317x915. Durante la construcción apareció un fallo de redondeo relacionado con este techo: redondear cada lado por separado al aplicarlo podía dejar el total ligeramente por encima, como los 2.072 píxeles de sobra que salían al pedir esas mismas 20000x1000; ahora se redondea hacia abajo para no pasarse nunca. Y en el móvil el límite real casi siempre es la memoria al decodificar, no el disco: una foto de 50 megapíxeles ocupa unos cuatro bytes por píxel al decodificarse, unos 200 MB, sin importar el tamaño final que quieras — por eso esta herramienta le indica al navegador el tamaño de destino desde el principio, para que reduzca mientras decodifica en vez de reservar primero el mapa de bits a tamaño completo.
Por qué es gratis
Es gratis porque no hay nada que pagar de tu parte: no existe un servidor procesando tu imagen, así que no existe la factura de ese servidor. FreeToGenerate.com reúne herramientas que funcionan así, dentro del navegador, precisamente porque ese diseño hace que cobrar no tenga sentido — no hay coste marginal que repercutir en cada foto que redimensionas.
El resto de herramientas del sitio siguen la misma idea: procesar donde está el archivo, no donde está el servidor. Redimensiona todas las imágenes que necesites, tantas veces como quieras — no hay límite diario, ni marca de agua, ni cuenta que crear.