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Segundos intercalares: la lista completa
Todos los segundos intercalares que se han insertado, por qué se están acabando y por qué ninguna fecha de JavaScript puede contener uno.
¿Qué es un segundo intercalar?
Un segundo intercalar es un segundo extra que se añade a los relojes del mundo para mantenerlos acompasados con la rotación de la Tierra. Los relojes atómicos marcan un segundo perfectamente estable; el planeta no gira a un ritmo perfectamente estable. Cuando ambos se separan más de unos 0,9 segundos, se inserta un segundo al final de un día, y el último minuto de ese día tiene 61 segundos en vez de 60: las 23:59:59, luego las 23:59:60 y luego medianoche.
Ha habido 27, todos desde que arrancó el UTC moderno en 1972, y arriba están todos. El total acumulado importa tanto como las fechas sueltas: el tiempo atómico va ahora 37 segundos por delante del reloj de tu pared, que son los 10 segundos con los que UTC empezó por detrás más uno por cada segundo intercalar desde entonces.
Todos hasta ahora han añadido un segundo. Quitar uno lo permiten las mismas reglas y nunca ha hecho falta, aunque la Tierra lleva unos años girando un poco rápido, lo que convierte el primer segundo intercalar negativo de la historia en una posibilidad real y no en una nota al pie.
Cómo leer esta página
- Mira el desfase acumulado. TAI menos UTC es el número que de verdad necesitan la mayoría de los sistemas. Son 37 segundos y lo son desde principios de 2017.
- Fíjate en el intervalo. La página calcula en directo cuánto hace del último. Esa cifra es ya el intervalo más largo de todo el registro.
- Lee la demostración. Justo debajo se le pide a tu propio navegador que interprete un segundo intercalar real. Verlo fallar es el objetivo; sigue leyendo.
Por qué tu ordenador no puede representar uno
El tiempo POSIX, que es en lo que cuenta casi cualquier ordenador, define cada día como exactamente 86.400 segundos. En esa definición no cabe un día de 86.401. Así que el segundo intercalar no se guarda mal: no tiene dónde guardarse.
Las consecuencias se ven en esta página y merece la pena verlas en vez de que te las cuenten. Pedirle a JavaScript que interprete 2016-12-31T23:59:60Z devuelve NaN: el instante no es raro, es irrepresentable. Y medir desde las 23:59:59 hasta la medianoche siguiente da un segundo, aunque pasaron dos. Para el reloj, un día con segundo intercalar y uno normal son indistinguibles.
Eso explica también por qué la misma cadena es legal en unas normas y no en otras. La gramática del RFC 3339 admite expresamente un valor de 60 en los segundos, justo para que una marca de tiempo pueda registrar un segundo intercalar; el formato que define JavaScript se queda en 59. Una marca de tiempo válida en la red puede ser ininterpretable por el lenguaje que la lee, y eso es una fuente real de fallos al procesar registros.
El software que necesita de verdad tiempo transcurrido —medir una duración, ordenar sucesos, cronometrar una ida y vuelta por red— usa un reloj monótono o TAI en vez de UTC, exactamente por esto. Si alguna vez has visto que una duración sale un segundo corta al pasar el fin de año, este es el motivo.
Se están aboliendo, y el reemplazo no está decidido
En noviembre de 2022 la Conferencia General de Pesas y Medidas aprobó la Resolución 4, que acordó que la diferencia máxima permitida entre UT1 y UTC se aumentará en 2035 o antes. Aumentar esa tolerancia es lo que acaba con el segundo intercalar: existen solo para mantener la diferencia por debajo de 0,9 segundos, y una tolerancia mayor significa que pasan décadas antes de necesitar corrección alguna.
Lo que la resolución llamativamente no hace es decir cuál será el nuevo máximo. Encarga al CIPM proponer un valor y redactar una resolución para su aprobación en la 28.ª reunión de la CGPM, en 2026. Así que la decisión de parar está tomada y aquello que la sustituye sigue abierto, que es un estado poco habitual para describir en una página de referencia y la razón de que esta lo diga con claridad en vez de redondearlo a «los segundos intercalares acaban en 2035».
Los datos ya iban en esa dirección antes de cualquier votación. Hubo nueve segundos intercalares en los años setenta, seis en los ochenta, siete en los noventa, dos en los dos mil, tres en los dos mil diez y ninguno desde finales de 2016. Que la Tierra colabore hasta 2035 no es algo que nadie pueda prometer, y por eso la lista de arriba se genera a partir de las tablas autorizadas en vez de escribirse a mano.
De dónde salen los datos
De dos fuentes, cotejadas entre sí. IANA publica leap-seconds.list, que viaja dentro de la base de datos tz que usa casi cualquier sistema operativo, indexada por marcas de tiempo NTP. El Centro de Orientación de la Tierra del IERS, en el Observatorio de París, publica su propia tabla en un formato completamente distinto, indexada por fecha juliana modificada. Las producen instituciones distintas y coinciden en todas las filas, lo que vale más que cualquiera de las dos por separado.
Merece la pena mencionar una trampa porque es fácil caer en ella. Ninguno de los dos ficheros lista los segundos intercalares directamente: cada fila registra el momento en que cambió el desfase, que es la medianoche posterior al segundo intercalar. Leer esas fechas como las fechas de los segundos intercalares pone cada entrada en el mes equivocado: la fila con fecha 1 de julio de 1972 es el segundo intercalar del final del 30 de junio. Por eso también 28 filas describen 27 segundos intercalares, ya que la primera fila es el desfase inicial de 1972 y no una inserción.
El fichero de IANA lleva su propia fecha de caducidad, que es la forma que tienen los responsables de decirte cuándo dejar de fiarte de una copia vieja: una buena costumbre que a la mayoría de las tablas publicadas les falta.
¿Por qué es gratis?
La lista entera son un par de kilobytes que viajan con la página, y la demostración se ejecuta en tu navegador. No se sube nada, no se registra nada y no hay cuenta que crear.
Sin registro, sin límites y sin marca de agua en nada de lo que copies.