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Conversor de números romanos
Escribe una cifra o un número romano en el mismo campo: la herramienta reconoce la dirección y hace la conversión al momento.
¿Qué es un conversor de números romanos?
El sistema de numeración romano representa las cantidades con siete letras: I vale 1, V vale 5, X vale 10, L vale 50, C vale 100, D vale 500 y M vale 1000. Para formar un número se van sumando estas letras de mayor a menor —VI es 5 más 1, es decir 6—, pero hay seis parejas donde una letra menor se coloca delante de una mayor para restar en vez de sumar: IV (4), IX (9), XL (40), XC (90), CD (400) y CM (900). Esa es toda la gramática del sistema.
Este conversor funciona con un solo campo en las dos direcciones: si escribes una cifra como 1994 te devuelve MCMXCIV, y si escribes MCMXCIV te devuelve 1994. No hace falta elegir un modo; la herramienta detecta qué has escrito y convierte en consecuencia.
Una curiosidad que ilustra bien esta lógica: 1666 es MDCLXVI, el único número que usa las siete letras —M, D, C, L, X, V, I— exactamente una vez cada una y en estricto orden descendente.
Cómo se usa
- Escribe en el campo. Puedes teclear una cifra (1994) o un número romano (MCMXCIV, en mayúsculas o minúsculas); la herramienta detecta sola qué dirección de conversión necesitas.
- Revisa el resultado. Debajo aparece la conversión junto con lo que la herramienta ha leído realmente de tu entrada, para que veas si hay alguna diferencia.
- Copia o vuelve a empezar. Usa el botón de copiar para llevarte el resultado, el de limpiar para borrar el campo, o el de ejemplo para ver la herramienta en acción.
El límite de 1 a 3999, el cero que no existe y cómo se comprobó
La forma estándar cubre del 1 al 3999, y ese límite no es una limitación de esta herramienta sino del propio sistema: las parejas sustractivas funcionan poniendo una letra menor delante de una mayor (IV, IX, XL, XC, CD, CM), y no existe una letra propia para 5000, así que no hay de qué restar mil para escribir 4000. Encadenar cuatro emes (MMMM) es una costumbre que se ve en portadas de libros y relojes, no algo que el sistema ofrezca; el vínculo o raya sobre una letra, que multiplica su valor por mil, es otra convención distinta. Esta herramienta no implementa ninguna de las dos y lo dice explícitamente en vez de fingir una respuesta.
Los números romanos tampoco tienen símbolo para el cero ni forma de expresar un negativo: son conceptos que el sistema, tal como se usaba, no necesitaba representar. Por eso escribir 0 o un número negativo no produce el mismo aviso genérico que un carácter inválido, sino un mensaje propio que explica por qué ese caso concreto no tiene traducción posible.
La herramienta lee con manga ancha y solo después juzga. «IIII» es lo que aparece en muchas esferas de reloj y lo que cualquiera reconoce como un 4, así que se acepta y se convierte en 4 —y luego se te informa de que la forma estándar sería IV—. «IC» se interpreta como 99, con el aviso de que XCIX es la escritura habitual. Rechazar estas variantes sería más estricto pero no más correcto: alguien que acaba de copiar una inscripción de una fachada necesita que se le entienda. Por el mismo motivo se admiten minúsculas, espacios y puntos entre letras, y también los números romanos como caracteres Unicode propios del bloque Number Forms (Ⅻ), que se descomponen en letras normales antes de leerse. Esto tiene una consecuencia curiosa: pegar Ⅰ junto a Ⅶ produce las letras «IVII», que la regla sustractiva lee como 6 y no como 8 —por eso el resultado siempre se muestra junto a lo que la herramienta realmente ha leído—. Los signos arcaicos ↀ, ↁ y ↂ no se descomponen y quedan fuera de la forma estándar, así que reciben su propio mensaje. En el sentido cifra a romano se aceptan los separadores de miles (1.994, 1,994 o 1 994), pero se rechaza un decimal real como 12,5 en lugar de convertirlo en silencio en 125.
Todo el dominio son solo 3999 valores, así que se verificó de forma exhaustiva y no por muestreo: se convirtió cada valor del 1 al 3999, se volvió a convertir en sentido contrario y se confirmó que devolvía el original; se confirmó que los 3999 resultados son distintos entre sí; que cada uno coincide con la forma que la propia herramienta considera canónica; y que la secuencia crece de forma estrictamente creciente, de modo que dos números nunca puedan confundirse. Son 60 comprobaciones en total, sin ninguna biblioteca de referencia externa: la fuerza bruta sobre el espacio completo es una prueba más sólida que coincidir con la implementación de otra persona.
¿Por qué es gratis?
Esta herramienta no manda nada a ningún servidor: la conversión ocurre por completo en tu navegador, con una página estática que no necesita ejecutar código en la nube para hacer una suma y una resta. No hace falta crear una cuenta, no se sube ningún archivo porque no hay archivo que subir, y el resultado no lleva ninguna marca de agua. Por eso puede ofrecerse gratis y sin límite de usos: no cuesta nada mantenerla funcionando.