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Convertir JPG a PDF sin subir ni una sola foto
Arrastra tus imágenes, ordénalas como quieras y descarga un PDF con una foto por página — todo dentro de la pestaña, sin servidores de por medio.
Qué es un conversor de JPG a PDF
Un conversor de JPG a PDF junta varias imágenes sueltas —fotos de recibos, capturas de pantalla, páginas escaneadas con el móvil— y las mete en un único archivo PDF, una imagen por página, en el orden que tú decidas. Es el paso que falta cuando tienes doce fotos en el carrete y necesitas mandar un solo documento por correo, no doce adjuntos sueltos.
Esta versión hace todo el trabajo dentro de la pestaña: el navegador lee tus imágenes, monta el PDF y te lo entrega, sin que ningún archivo pase por un servidor. No hace falta esperar una subida ni confiar tus fotos —serán recibos, documentos, lo que sea— a nadie de por medio.
Cómo se usa
- Suelta tus imágenes en la zona de arriba o haz clic para elegirlas desde tu equipo, todas a la vez si quieres. Cada una aparece en una lista con su miniatura, su nombre de archivo y sus dimensiones en píxeles; los botones para subirla, bajarla o quitarla cambian el orden de la lista, que es el orden final de las páginas.
- Elige el tamaño de página, la orientación y el margen. Ajustar a la imagen usa el tamaño exacto de cada foto; A4 y Carta son tamaños fijos, y ahí sí puedes forzar la orientación a Vertical u Horizontal o dejarla en Automática. El margen —Sin margen o Pequeño— también depende de haber elegido A4 o Carta.
- Descarga el PDF. El resultado en vivo te dice cuántas páginas tendrá el archivo y cuánto va a pesar antes de que aprietes nada; cuando estés conforme, el botón Descargar PDF te lo entrega directamente.
Qué le pasa a la calidad de tus imágenes
Un PDF puede guardar datos JPEG y PNG tal cual vienen, sin pasar por un decodificador, así que esta herramienta incrusta tus archivos JPG y PNG byte a byte. No hay una recodificación de por medio: la foto que sale dentro del PDF son exactamente los mismos datos que la foto que tenías en el disco, ni un píxel reinterpretado.
La única excepción, y es un intercambio justo, son las fotos giradas. Un móvil suele guardar los píxeles tumbados y añadir una etiqueta EXIF que dice «gira esto al mostrarlo»; incrustar el archivo tal cual se llevaría los píxeles pero perdería esa etiqueta, y la página saldría de lado. Por eso la herramienta lee la orientación primero —se probó con JPEG escritos en los dos órdenes de bytes, y con archivos sin etiqueta, donde no falla— y solo redibuja las imágenes que de verdad lo necesitan; una foto ya derecha no se toca, y al terminar te avisa de cuántas ha tenido que girar.
WebP, HEIC y cualquier formato que un PDF no sepa guardar directamente pasan igualmente por ese redibujado, porque no queda otra manera de meterlos dentro. Ese paso tiene pérdida, así que si la fidelidad te importa —una foto de producto, un documento que hay que leer con lupa— dale a la herramienta JPG o PNG de entrada.
Cómo se calcula el tamaño de página
Con A4 en Automática, la herramienta decide la orientación mirando la imagen: una foto apaisada te da una página de 841,89 x 595,28 puntos —un A4 tumbado—, y una vertical te da 595,28 x 841,89. Elegir Vertical u Horizontal a mano anula esa decisión automática.
Ajustar a la imagen hace algo distinto y conviene saberlo antes de imprimir: convierte los píxeles de la imagen en puntos PDF uno a uno, y un punto son 1/72 de pulgada. Una imagen de 1200 x 900 píxeles se convierte en una página de exactamente 1200 x 900 puntos, unos 42 x 32 centímetros; una foto de 4000 píxeles de ancho da una página de más de 140 centímetros. En la pantalla se ve perfecta, pero para cualquier cosa que vayas a imprimir es mejor A4 o Carta.
Las imágenes nunca se agrandan para rellenar la página: una imagen de 100 x 80 píxeles colocada en A4 se queda en 100 x 80, centrada, en vez de estirarse. Con el margen estándar, una foto de 4000 x 3000 en A4 vertical ocupa 523,28 x 392,46 puntos bien centrados; con Sin margen llega hasta el borde, los 595,28 puntos completos del ancho de A4. Ten en cuenta también que el PDF pesa aproximadamente lo que pesaban tus imágenes —esto no comprime nada, diez fotos de 4 MB dan un PDF de unos 40 MB—, que los HEIC de iPhone puede que tu navegador ni los abra si no es Safari, y que un lote grande de fotos grandes puede dejar la pestaña sin responder mientras trabaja.
Por qué es gratis
Porque no hay nada que mantener del otro lado: al no subirse ninguna imagen, no hay servidor guardando archivos ni facturando por el espacio que ocupan. Todo el trabajo —leer tus fotos, montar el PDF, calcular su peso— lo hace el propio navegador, así que el coste de que uses esta herramienta cien veces es el mismo que el de usarla una.
No hace falta crear una cuenta ni dejar un correo, y el PDF que descargas no lleva marca de agua de ningún tipo —ni siquiera en los metadatos: el campo Producer, donde casi cualquier librería de PDF firma su propio nombre, se deja vacío a propósito—. Tampoco hay una versión de pago escondida detrás: esta es la única versión que existe.