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Herramientas de texto · Instantáneo · Sin IA

Pega un texto y el resumen aparece mientras escribes.

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Resumir texto online, frase por frase

Un resumidor de texto extractivo y gratuito: elige entre TextRank y frecuencia de palabras, sin IA generativa, sin subir el archivo a ningún sitio.

Qué es un resumidor de texto

Para resumir texto no hace falta subir nada a un servidor ni esperar a que un modelo de lenguaje termine de redactar: esta herramienta hace el resumen automático completo en el propio navegador, mientras escribes o pegas el texto. Lee el contenido de la caja, detecta dónde termina cada frase y elige cuáles conservar según una de dos técnicas clásicas de procesamiento de lenguaje, sin conexión a ningún servidor y sin ninguna IA generativa de por medio.

Y ahí está la diferencia con casi todo lo que aparece al buscar cómo hacer un resumen online: esto es un resumidor extractivo, no uno generativo. No escribe una sola frase nueva. Selecciona un subconjunto de las frases que el autor original ya escribió —siempre en el mismo orden en que aparecían en el texto— y las presenta como resumen. Nada se parafrasea, nada se inventa, ningún modelo redacta nada.

Esa distinción importa porque casi todos los competidores dan a entender, aunque no lo digan con esas palabras exactas, que hay una IA generando el texto detrás. Aquí no la hay, y eso es justo lo que permite que el resultado sea instantáneo, gratuito, privado y sin límite de uso: no hay una llamada a ningún modelo que pagar, ni un texto que enviar a ningún sitio.

Cómo usarlo

  1. Pega o escribe tu texto. Suelta el artículo, el informe o el correo en la caja grande. No hace falta pulsar ningún botón: el resumen se recalcula solo, en tiempo real, mientras escribes o pegas.
  2. Ajusta cuántas frases quieres conservar. Un control deslizante va de 1 hasta el número total de frases del texto. Empieza en aproximadamente una cuarta parte del original, y nunca baja de tres, aunque el texto sea muy corto.
  3. Elige el método de clasificación. Un interruptor de dos opciones alterna entre TextRank y frecuencia de palabras. El resumen, las estadísticas y los posibles avisos se actualizan al instante al cambiar entre uno y otro.

Cómo funcionan los dos métodos de clasificación

La herramienta ofrece dos maneras de decidir qué frases merecen quedarse, y no coinciden tan a menudo como cabría esperar. TextRank trata el texto como un grafo: cada frase es un nodo, y dos frases quedan conectadas con más fuerza cuanto más vocabulario comparten entre sí. Sobre ese grafo corre el mismo algoritmo que Google usó para ordenar páginas web, PageRank, aplicado a frases por Mihalcea y Tarau en 2004 con un factor de amortiguación de 0,85. Es la misma definición circular que usa PageRank con páginas web: una frase importa si las frases que se le parecen también importan.

El resultado de esta implementación de PageRank se comprobó contra un oráculo exacto —la resolución directa por eliminación gaussiana del mismo sistema de ecuaciones lineales, no una comparación con otra librería— y coincidió hasta 3,45e-10 en 220 grafos aleatorios, y hasta 3,08e-10 en grafos con frases aisladas, que es justo el caso donde la probabilidad se filtra si el cálculo está mal. Frecuencia de palabras, por su parte, es el método más antiguo, el de Luhn: retira las palabras vacías (artículos, preposiciones y similares) y puntúa cada frase por la frecuencia media de las palabras con contenido que le quedan. Media, no suma — sumar solo premiaría a las frases más largas, y el resumen acabaría siendo una colección de las frases más extensas del texto, no de las más relevantes.

Con estos dos métodos disponibles, en documentos del tamaño de un artículo típico eligen frases distintas seis de cada diez veces (60%). No existe un único resumen extractivo correcto: son dos formas legítimas y distintas de leer el mismo texto, y por eso la herramienta deja alternar entre ellas con un solo clic en vez de esconder la elección detrás de un único algoritmo.

Lo que un resumidor extractivo no puede hacer

Un resumen extractivo es, en un sentido muy concreto, peor que uno escrito por una persona o por un modelo de lenguaje. No puede reformular una frase torpe, no puede fundir dos datos en una sola oración más corta, no puede eliminar una subordinada redundante ni rescatar una frase mal construida en el original: si una frase del texto tiene 60 palabras, esa misma frase entra íntegra en el resumen, con sus 60 palabras. Extraer no es reescribir.

El problema más frecuente al arrancar una frase de su sitio es que se lleva consigo las referencias hacia atrás: «Esto lo confirmó el estudio» no significa nada si la frase a la que «esto» apuntaba se quedó fuera del resumen. Ningún otro resumidor de texto avisa de esto. Este sí lo hace: cuando una frase del resumen empieza con un demostrativo, un pronombre de tercera persona o un conector discursivo —Este, Esto, Sin embargo, Por tanto, Además, Él...— y la frase a la que seguía en el original no fue seleccionada, aparece marcada en un panel de avisos aparte. En documentos de longitud de artículo, con la configuración por defecto, esto ocurre en un 20% de los casos: uno de cada cinco resúmenes tiene al menos una frase que conviene leer junto al original antes de usarla.

El resto de las limitaciones viene de la misma raíz: la herramienta no entiende de qué trata el texto, solo mide cuánto vocabulario comparte cada frase con las demás. Por eso una frase que repite las palabras más comunes del documento puntúa alto exista o no una idea importante en ella, y al revés: la frase que dice lo más decisivo, si lo dice una sola vez y con palabras poco repetidas en el resto del texto, no comparte vocabulario con casi nada y puntúa bajo — la extracción falla sistemáticamente justo en la frase rara pero importante. Tampoco puede responder una pregunta sobre el texto, seguir una instrucción ni escribir en un tono concreto: solo puntúa y selecciona entre lo que ya existe, y el control de longitud elige un número de frases, nunca un porcentaje exacto del texto — pedir dos frases, por ejemplo, puede devolver entre el 41% y el 76% de las palabras originales según lo largas que sean esas dos frases en concreto. El modelo de frase en el que todo esto se basa se rompe además con diálogos, listas con viñetas, tablas y poesía, y resumir un texto que ya está muy bien editado apenas ahorra nada, sencillamente porque no hay relleno que quitar.

Por qué es gratis

Todo el cálculo —segmentar el texto en frases, construir el grafo de TextRank o contar frecuencias de palabras, elegir cuáles conservar— ocurre en el navegador de quien lo usa, no en un servidor. No hay ningún modelo de lenguaje al que llamar y, por tanto, ningún coste por resumen que cubrir: ni un céntimo de cómputo en la nube, ni una API de pago de por medio.

Eso es lo que permite que la herramienta no pida registro, no ponga marca de agua en el resultado, no limite cuántas veces se usa al día y no suba una sola palabra del texto a ningún sitio: el texto nunca sale de la pestaña donde se pegó. Se puede resumir texto tantas veces como haga falta, gratis, sin cuenta y sin que nadie más lo vea.