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Pega un texto y el resumen aparece mientras escribes.

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Resumir texto online, frase por frase

Resume cualquier texto en tres modos: deja que la IA lo reescriba con sus propias palabras, o elige un resumen extractivo que solo recorta frases literales de lo que escribiste.

Qué es un resumidor de texto

Un resumidor de textos toma un texto largo y te devuelve una versión más corta que conserva la idea principal. Existen dos maneras de conseguirlo, y esta herramienta ofrece las dos: el resumen abstractivo, donde un modelo de IA redacta el resumen con sus propias palabras, y el resumen extractivo, donde el propio texto se recorta y solo se conservan frases completas tal como las escribiste.

La diferencia no es cosmética. Un resumen con IA puede fundir varias frases en una y leerse con más fluidez, pero es una reescritura y puede alejarse de lo que dijiste. Un resumen extractivo nunca inventa nada, porque cada frase que ves es copia literal del original, aunque el resultado puede sonar más a lista de frases subrayadas que a un texto redactado. Esta página deja elegir el modo en cada resumen, no solo una vez al abrir la herramienta.

Funciona además de forma nativa en cinco idiomas —español, inglés, portugués, francés y árabe—, cada uno con su propia lista de palabras vacías y una segmentación de frases consciente de Unicode, en lugar de un motor inglés con las etiquetas traducidas por encima.

Cómo usarlo

  1. Pega el texto que quieres resumir en el cuadro de texto. En los modos TextRank y Frecuencia de palabras el resumen se actualiza mientras escribes; en el modo IA hace falta pulsar un botón aparte, porque cada pulsación dispararía ahí una llamada real al modelo.
  2. Elige el método y ajusta la longitud con los tres botones —Resumen con IA, TextRank o Frecuencia de palabras— y el deslizador «Frases que conservar». Funciona en los tres modos, aunque en el modo IA es una instrucción para el modelo y no una garantía exacta: puede devolverte una frase de más o de menos.
  3. Lee el resultado y cópialo en el panel del resumen, junto al botón de copiar, las estadísticas de frases y palabras frente al original y la línea que te dice qué motor lo ha generado. Solo en los modos extractivos aparece además el aviso de frases que han perdido su contexto.

IA o extractivo: qué modo usar y qué puede fallar

El resumen con IA es el modo por defecto porque suele leerse mejor: el modelo puede fundir tres frases en una y producir un texto más corto y coherente. El precio es que son las palabras del modelo, no las tuyas, así que conviene contrastar con el original cualquier dato que vayas a usar. Los otros dos modos son extractivos: seleccionan frases completas de tu propio texto y no reescriben ni una palabra, así que nunca pueden inventar ni tergiversar nada; a cambio, el resultado puede sonar a una lista de frases sueltas.

El resumen extractivo tiene un fallo propio: al sacar una frase de su sitio, puede empezar con una referencia hacia atrás («Esto», «Sin embargo», «Ellos») cuyo antecedente se quedó fuera del resumen. Por eso, solo en los modos TextRank y Frecuencia de palabras aparece el panel de «Frases que han perdido su contexto»; un resumen con IA reescribe el texto entero, así que ese problema no existe ahí y el panel se oculta.

El modo IA es también el único que sale de tu navegador: el texto viaja al servidor del sitio, que llama al modelo, con un límite de 6000 caracteres por petición. Los dos modos extractivos se ejecutan enteros en tu propio equipo, sin límite de tamaño y sin que nada se suba a ningún sitio. Es una diferencia real de privacidad entre modos, no un detalle.

Además, la IA depende de un presupuesto diario que comparten todas las herramientas de IA del sitio. Si se agota, si el modelo tarda demasiado o simplemente falla, la página no te deja sin resumen: recurre automáticamente al de TextRank, que ya estaba calculado en tu equipo, y te avisa de que eso es lo que ha pasado. La herramienta siempre indica qué motor ha generado el texto que estás leyendo.

Cómo funcionan los dos métodos extractivos

La herramienta ofrece dos maneras de decidir qué frases merecen quedarse, y no coinciden tan a menudo como cabría esperar. TextRank trata el texto como un grafo: cada frase es un nodo, y dos frases quedan conectadas con más fuerza cuanto más vocabulario comparten entre sí. Sobre ese grafo corre el mismo algoritmo que Google usó para ordenar páginas web, PageRank, aplicado a frases por Mihalcea y Tarau en 2004 con un factor de amortiguación de 0,85. Es la misma definición circular que usa PageRank con páginas web: una frase importa si las frases que se le parecen también importan.

El resultado de esta implementación de PageRank se comprobó contra un oráculo exacto —la resolución directa por eliminación gaussiana del mismo sistema de ecuaciones lineales, no una comparación con otra librería— y coincidió hasta 3,45e-10 en 220 grafos aleatorios, y hasta 3,08e-10 en grafos con frases aisladas, que es justo el caso donde la probabilidad se filtra si el cálculo está mal. Frecuencia de palabras, por su parte, es el método más antiguo, el de Luhn: retira las palabras vacías (artículos, preposiciones y similares) y puntúa cada frase por la frecuencia media de las palabras con contenido que le quedan. Media, no suma — sumar solo premiaría a las frases más largas, y el resumen acabaría siendo una colección de las frases más extensas del texto, no de las más relevantes.

Con estos dos métodos disponibles, en documentos del tamaño de un artículo típico eligen frases distintas seis de cada diez veces (60%). No existe un único resumen extractivo correcto: son dos formas legítimas y distintas de leer el mismo texto, y por eso la herramienta deja alternar entre ellas con un solo clic en vez de esconder la elección detrás de un único algoritmo.

Lo que los modos extractivos no pueden hacer

Un resumen extractivo es, en un sentido muy concreto, peor que uno escrito por una persona o por un modelo de lenguaje. No puede reformular una frase torpe, no puede fundir dos datos en una sola oración más corta, no puede eliminar una subordinada redundante ni rescatar una frase mal construida en el original: si una frase del texto tiene 60 palabras, esa misma frase entra íntegra en el resumen, con sus 60 palabras. Extraer no es reescribir.

El problema más frecuente al arrancar una frase de su sitio es que se lleva consigo las referencias hacia atrás: «Esto lo confirmó el estudio» no significa nada si la frase a la que «esto» apuntaba se quedó fuera del resumen. Ningún otro resumidor de texto avisa de esto. Este sí lo hace: cuando una frase del resumen empieza con un demostrativo, un pronombre de tercera persona o un conector discursivo —Este, Esto, Sin embargo, Por tanto, Además, Él...— y la frase a la que seguía en el original no fue seleccionada, aparece marcada en un panel de avisos aparte. En documentos de longitud de artículo, con la configuración por defecto, esto ocurre en un 20% de los casos: uno de cada cinco resúmenes tiene al menos una frase que conviene leer junto al original antes de usarla.

El resto de las limitaciones viene de la misma raíz: la herramienta no entiende de qué trata el texto, solo mide cuánto vocabulario comparte cada frase con las demás. Por eso una frase que repite las palabras más comunes del documento puntúa alto exista o no una idea importante en ella, y al revés: la frase que dice lo más decisivo, si lo dice una sola vez y con palabras poco repetidas en el resto del texto, no comparte vocabulario con casi nada y puntúa bajo — la extracción falla sistemáticamente justo en la frase rara pero importante. Tampoco puede responder una pregunta sobre el texto, seguir una instrucción ni escribir en un tono concreto: solo puntúa y selecciona entre lo que ya existe, y el control de longitud elige un número de frases, nunca un porcentaje exacto del texto — pedir dos frases, por ejemplo, puede devolver entre el 41% y el 76% de las palabras originales según lo largas que sean esas dos frases en concreto. El modelo de frase en el que todo esto se basa se rompe además con diálogos, listas con viñetas, tablas y poesía, y resumir un texto que ya está muy bien editado apenas ahorra nada, sencillamente porque no hay relleno que quitar.

Por qué es gratis

Los modos TextRank y Frecuencia de palabras no le cuestan nada al sitio: todo el cálculo ocurre en tu navegador, así que puedes usarlos sin límite y sin que tu texto salga de tu equipo.

El modo con IA sí tiene un coste real, porque cada resumen es una llamada a un modelo, y por eso comparte un presupuesto diario con el resto de herramientas de IA del sitio. Ese límite compartido es justo la razón de que exista la reserva automática a TextRank: cuando el presupuesto se agota, sigues teniendo un resumen gratis, solo que extractivo en vez de reescrito. Nunca hace falta registrarse, no hay marca de agua y no se te pide pagar por ninguno de los tres modos.